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2024 Sobre la hora 50 x 70.JPG

- escuchar relato -  Georgina Joaquín nos propone desarmar el reloj. Como puñados de papeles desparramados por el

de los años, aparecen el tiempo y la memoria. Se vuelan, se desvanecen, entre figuras que habitan ciudades silenciosas, que flotan sobre tapices, que esperan pacientes o que anhelan melancólicas. El tiempo es para la artista un maestro, una presencia que nos quita cosas -a veces las arranca- pero que a cambio nos dota de templanza. Sus cuadros son entonces ventanas a ese momento justo, oportuno, el Kairós, donde dejamos de correr para comprender con certeza el lugar dónde estamos parados. ​

Cuando nos asomamos a su serie Mujeres, la mirada cambia de escala. Pasamos de la inmensidad del cielo o la ciudad, a la intimidad absoluta de la carne. Pero estos cuerpos no son solo anatomía; son territorios. Son recipientes sagrados y al mismo tiempo, espacios profanados por la historia.

A pesar de todo, son quienes sostienen el mundo. En sus vientres o entre sus manos, parece latir la historia entera. La artista logra que la piel hable de lo que el alma calla, transformando así al retrato, en ocasiones desnudo, en un mapa de vivencias, marcas y esperanzas.

Lo que une estas dos orillas de su producción es una misma pregunta: ¿Qué hacemos con lo vivido? La pintura de Georgina Joaquín es un puente entre aquello que vuela y aquello que siente y resiste. Es en la piel -con sus sombras, sus tensiones y sus reposos- donde el tiempo se detiene. El cuerpo es el único reloj que no miente. A través de una paleta que sabe ser dramática y sutil al mismo tiempo; a través de trazos capaces de encarnar la belleza como de evidenciar la huella de los años, la artista nos devuelve la certeza de que somos más que testigos del paso del tiempo, su testimonio más honesto.

2025 Dudas- Oleo sobre tela- 30 x 30 cm.jpeg

¡Visitá la galeria virtual de Georgina!

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